Agencias/Ciudad de México.- Terry Cole director de la Administración para el Control de Drogas (DEA por sus siglas en inglés), dijo este lunes que la corrupción de autoridades mexicanas habrían jugado un papel clave en el asesinato del agente Enrique “Kiki” Camarena, ocurrido en Guadalajara, Jalisco, en 1985.

Cole avivó la polémica en torno a la infiltración del narcotráfico en las altas esferas del gobierno de México, en el marco de un acto sobre el combate al fentanilo en Barre-Wilkes, Pensilvania.

El director de la DEA recordó que el agente ‘Kiki’ Camarena “fue capturado, torturado y asesinado en Guadalajara, bajo la corrupción de las autoridades mexicanas a principios de la década de los 80,  la víspera del inicio de la Semana Anual del Listón Rojo, creada en 1988 en homenaje al agente encubierto, en Pensilvania.

Cole acompañado del fiscal general Todd Blanche y la zar antidrogas Sara Carter, enumero las acciones emprendidas contra el tráfico de fentanilo durante el actual gobierno del Presidente Donald Trump.

“Les pido que apoyen la Semana del Listón Rojo que rinde homenaje a ‘Kiki’ Camarena, un agente de la DEA que fue capturado, torturado y asesinado en México bajo la corrupción de las autoridades mexicanas”, dijo Cole.

Cole evitó mencionar detalles de la acusación presentada ante una Corte federal por el caso Camarena en 1990.

El expediente incluyó señalamientos contra funcionarios mexicanos que protegieron a líderes del Cártel de Guadalajara para secuestrar y asesinar a Camarena.

Tampoco, ahondó en detalles concretos sobre casos actuales de corrupción de funcionarios mexicanos.

Y, exhortó a respaldar la iniciativa conmemorativa, creada  tras el homicidio del agente Camarena.

Según esa acusación, el entonces exdirector de la Policía Federal Judicial, Manuel Ibarra, y el  exdirector de la oficina de Interpol en México, Miguel Aldana, entre otros, habrían protegido a la cúpula del Cártel de Guadalajara, incluido Rafael Caro Quintero, que torturaron y asesinaron al agente de la DEA.

Desde abril pasado, el jefe de la DEA ha sostenido que la corrupción de políticos y funcionarios en México es un componente clave para el funcionamiento de los cárteles que trafican drogas hacia Estados Unidos.

Cola advirtió que la administración de Donald Trump buscará procesarlos por sus crímenes.

Por el asesinato de Camarena, el narcotraficante mexicano Rafael Caro Quintero permanece detenido en la Corte federal del Distrito Este de Nueva York. Hasta el momento no ha logrado un acuerdo con las autoridades estadounidenses.

Caro Quintero enfrenta cargos criminales derivados de una acusación federal presentada en 2020, que incluye conspiración para asesinar a individuos que amenazaban sus actividades de narcotráfico entre 1980 y 2018.

El pasado 14 de octubre, el capo sinaloense compareció ante la Corte, en una audiencia de menos de 20 minutos en la que el fiscal y la defensa hablaron sobre un posible acuerdo que evitaría el juicio programado para marzo de 2027.

Bajo ese esquema, Caro Quintero aceptaría su culpabilidad en el asesinato de Camarena a cambio de acabar con su aislamiento y acceder a otras condiciones de reclusión.

En esa audiencia, el Juez Frederic Block exhortó a las partes a acelerar la ruta del arreglo. Caro Quintero debe comparecer en una nueva audiencia el próximo 20 de noviembre con miras a un acuerdo de culpabilidad.

Cole sostuvo que la agencia mantiene investigaciones y acciones contra integrantes del crimen organizado como parte de sus labores de defensa de la seguridad nacional.

Según el director de la DEA, estos actores se encuentran principalmente en México, Colombia, China y Centroamérica.

“Protegeremos y defenderemos la seguridad nacional del gran estado de Pennsylvania y de estos grandes Estados Unidos, ya sea que se encuentren en Colombia, México o Centroamérica, la DEA los perseguirá.

“Estamos aquí para proteger a nuestros ciudadanos bajo el estado de derecho establecido por nuestra Constitución, y no tenemos reparos en afirmarlo”, expresó Cole.

La declaración de este lunes, forman parte de una serie de señalamientos previos del funcionario.

En agosto, Cole había acusado a altos funcionarios mexicanos de “trabajar directamente con cárteles”.

Y, advirtió que no se detendrían en su ofensiva contra el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

En julio, el Gobierno de México ya había rechazado señalamientos similares de Cole sobre una presunta conexión entre cárteles y autoridades mexicanas.

A través de un comunicado, las autoridades mexicanas señalaron que “las afirmaciones realizadas carecen de sustento y no corresponden a los resultados que, de manera pública y verificable, ha presentado el Gobierno de México”.

El 7 de febrero de 1985, sicarios secuestraron a Enrique Camarena tras salir de la oficina de la DEA para encontrarse con su esposa en Guadalajara, Jalisco. El grupo de pistoleros del Cártel de Guadalajara interceptó a ‘Kiki’ Camarena a plena luz del día y lo subió a una camioneta.

El agente fue trasladado a una vivienda ubicada en la calle Lope de Vega, en la colonia Jardines del Bosque, propiedad de Rafael Caro Quintero. Ahí permaneció cautivo siendo sometido a un interrogatorio sobre sus investigaciones contra el cártel.

Camarena fue torturado durante varias horas antes de morir, el 9 de febrero de 1985. Según la reconstrucción forense, recibió golpes repetidos en la cabeza y el rostro con un objeto contundente, que le fracturaron el cráneo y los pómulos.

El mismo operativo incluyó el secuestro y asesinato de Alfredo Zavala Avelar, piloto que colaboraba con la DEA en misiones de vigilancia aérea. Ambos cuerpos fueron hallados el 5 de marzo de 1985 en una fosa clandestina en el estado de Michoacán.

El homicidio derivó en la Operación Leyenda, descrita por la DEA como la investigación por homicidio más grande emprendida por la agencia hasta ese momento.

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