Agencias/Ciudad de México.- Novak Djokovic alzó por sexta ocasión el trofeo de Wimbledon tras vencer a Matteo Berrettini (6-7(4), 6-4, 6-4 y 6-3) para alcanzar a Roger Federer y Rafael Nadal con 20 Grand Slams en su vitrina.

‘Nole’ iguala, con 34 años y 50 días, los 20 grandes a Nadal y Roger Federer y va a por más. Después de ser el primero en hacer doblete en los cuatro ‘majors’ dentro de la Era Open, gracias a su segundo título en Roland Garros, nadie descarta que el sorpasso definitivo se produzca en el US Open. El último en conseguirlo fue el australiano Rod Laver en 1969.

La grada se puso en pie en el momento que los dos finalistas entraron a la majestuosa central de Wimbledon. Berrettini ganó el sorteo y eligió restar.

Djokovic tenía la presión de la historia y su rival la del novato. Dos dobles faltas del serbio en el juego inicial así lo delataban y los fallos del italiano desde el fondo de la pista también.

Nole olió la sangre en el cuarto juego y se fue a por la presa. Matteo, que se había mostrado intratable al servicio durante el torneo, lograba el primer ‘break’. Todos los puntos jugados terminaban de su lado. El estadio, mayoritariamente favorable al romano, enmudecía.

La lentitud del césped, que parecía visualmente la arcilla de Roland Garros, favorecía los largos intercambios. Y Djokovic salía ganador de la mayoría de ellos sin riesgo a resbalar como la primera semana de competición.

Novak sabía que no debía alentar al público con gestos ni metiendo en el partido a Berrettini, que alentaba a las masas a la primera que podía. El tenista de Belgrado se aplicó, pero falló. Después de desperdiciar una pelota de set con 5-2, cedió por primera vez el saque.

Era la antesala de la derrota en el parcial. Fue en la muerte súbita, ante un ‘ace’ a 222 kilómetros por hora, y con un ambiente de Copa Davis en contra. Todo el plan inicial se había ido al traste, en parte por su culpa. Él había metido en el duelo a su adversario cuando estaba fuera.

‘Nole’ sabía que no podía lamentarse por mucho tiempo porque el tren de la gloria pasa una vez. Reaccionó como sólo hacen los elegidos con una segunda rotura y mandando con un 4-0.

El lenguaje corporal empezaba a delatar a Matteo, que saltó al césped con un aparatoso vendaje en el muslo de su pierna izquierda. De vez en cuando se le escapaban muescas de dolor al bravo finalista.

Berrettini ganó el punto de la final con un entrepiernas que terminó en un globo perfecto. Djokovic sacaba por segunda vez para llevarse un set y recibía otro ‘break’. Notaba la presión y le costaba cerrar la manga. Incluso desperdició tres pelotas para firmar las tablas desde el resto en el noveno juego. Finalmente puso el empate en el tanteo y fue como una especie de liberación.

Se notó porque en la continuación fue un monólogo. Cuando logró el cuarto ‘break’, que le dio el 2-1, miraba a su banquillo señalándose la cabeza. Por ahí pasaba la victoria. Matteo jugaba a ratos y el número uno todo el tiempo. Era cuestión de tiempo la sentencia final. Djokovic retiene la corona de Wimbledon y es el cuarto jugador capaz de ganar tres seguidos tras Björn Borg, Pete Sampras y Federer.

El italiano levantó las dos primeras pelotas de partido con una volea y una derecha ganadora. No pudo con la tercera porque se le marchó un revés cortado a la red. El vencedor acabó comiendo césped en la celebración.

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