Pasa Barcelona del milagro al infierno tras caer ante el Deportivo 2-1 – InsurgentePress

Pasa Barcelona del milagro al infierno tras caer ante el Deportivo 2-1

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Texto Periódico El Mundo/La Coruña.- De descubrir el nirvana y vivir uno de los mejores momentos de tu carrera a jugarte la Liga bajo la lluvia de Riazor frente a un Deportivo que no valora mayor milagro que la supervivencia. La descompresión nunca fue fácil de asimilar, mucho menos cuatro días después de haber protagonizado una de las remontadas más emotivas de la historia del deporte. Debía el Barcelona superar su particular síndrome de abstinencia, sin absenta que le ayudara a recuperar la inspiración del artista, y obligado a retomar la cordura de la que con tanta gloria se alejó el día del PSG. No se recuperó. La derrota vuelve a comprometer las opciones de los azulgrana en un torneo dado a la esquizofrenia.

Los retos más terrenales, sin embargo, suelen ser los más duros. Bien lo sabe Pepe Mel, sustituto de Gaizka Garitano en el banquillo del Deportivo, tantas veces contratado para acabar ejerciendo del barquero Caronte, y que en un par de semanas ha compensado tácticamente a un grupo malacostumbrado a la desesperanza. No extrañó, por tanto, que el Barcelona viviera un martirio ante los gallegos.

Si bien el Deportivo no se avanzó en el marcador hasta el último tramo del primer acto, el juego azulgrana, plano y desbravado, ya invitaba al martillazo del rival. La disposición inicial -el celebrado 3-4-3- fue la misma con la que Luis Enrique reactivó a los suyos tras la caída de París. El problema fue que los responsables de dar sentido al dibujo no fueron los apropiados. Umtiti, siempre indispensable, descansó; y Bergantiños pasó como una locomotora sobre Jordi Alba en el tanto del triunfo gallego. André Gomes, esta vez en la izquierda del rombo de la medular, volvió a la titularidad. Y también a la pura intrascendencia. Poco más o menos que Arda Turan, un holograma si se le compara a quien sustituyó en Riazor, Neymar. La ausencia en Galicia del delantero brasileño, en los últimos tiempos única salida fiable en la construcción de juego barcelonista, penalizó de mala manera. Unas molestias musculares, que coincidieron con la celebración del aniversario de su hermana -gestión del vestuario, le llaman-, le dejaron fuera de combate.

Algo más activo, aunque sin demasiadas estridencias, se mostró Denis Suárez en su nueva demarcación como falso extremo diestro. De hecho, fue un centro suyo el que permitió, primero, el error de André Gomes, y después, el latigazo a gol de Luis Suárez que propició el momentáneo empate. El ímpetu descoordinado del Barcelona, esta vez, no bastaría para cambiar el curso de una derrota que comenzó, pero también finalizó, en la deficiente defensa de un córner. Mascherano no fue capaz de despejar un saque de esquina en el interior del área. Y Ter Stegen, que venía de arrebatarle un gol a Joselu, quiso seguir gustándose al intentar atrapar una pelota resbaladiza que sólo exigía el despeje. Se le escurrió el cuero al meta, y el ex delantero del Real Madrid sólo tuvo que remachar.Si bien el empate de Luis Suárez nada más iniciarse el segundo tiempo debía invitar a cierta calma, ocurrió todo lo contrario. El correcalles se convirtió en la razón de ser del partido, y Luis Enrique, que intervino para rescatar a Iniesta y Rakitic y dibujar un 4-3-3, no logró cambiar la tendencia.

Mientras el Barça continuaba sin encontrar la luz de Messi, incapaz de asomar en el vértice superior del rombo, el Deportivo encontraba oro a balón parado. Remató Arribas al palo en una acción que el colegiado del partido, Fernández Borbalán, entendió que debía continuar en córner. Ter Stegen negaba que hubiera tocado la pelota. El caso es que el inmediato saque de esquina lo aprovechó Bergantiños, habitual azote barcelonista y cuyo caso merece el estudio. Tres de los cuatro goles de su carrera deportiva los marcó al equipo azulgrana.El ingreso de Alcácer de nada sirvió. Luis Suárez sólo encontró el cuerpo de Lux en un disparo que sólo podía acabar en gol. Y el error de Fayçal ante Ter Stegen no impidió que el Barcelona se diera de bruces con una realidad que ya ni mucho menos esperaba.