La serie corrupción ya está disponible en Claro Video

309 0

Agencia/InsurgentePress – Ciudad de México –  Un hombre aparece gritando en un bosque. En ese mismo lugar, unos minutos más tarde, un grupo de policías matan a sangre fría a la mujer y la hija de Julio Kaczinski, representado por el colombiano Manolo Cardona. Una escena de ficción no tan lejana a la realidad latinoamericana, según cuenta su protagonista. Así empieza el primer capítulo de La Hermandad, un thriller psicológico que desde los primeros minutos pone al espectador frente al espejo de la corrupción policial. Podría ser en México, donde se ha rodado, pero Cardona está convencido de que “puede pasar en cualquier rincón de Latinoamérica”.

Desde el primer capítulo, el espectador advierte que hay demasiados acentos como para ubicar fácilmente la ciudad en la que se desarrolla la trama. Un colombiano que camina por los puentes viales de la Ciudad de México, una bailarina de striptease peruana que dice “no mames” y una policía española (Paz Vega) que anula con eses su dejo andaluz, son algunos de los personajes clave. La selección del reparto de diferentes países se hizo, en parte, con la intención de captar mayores audiencias.

Uno de los motivos por los que decidieron jugar con la ambigüedad de la ubicación fue para no “herir demasiadas sensibilidades”. Los productores creyeron que si se apuntaba directamente a una institución mexicana, alguien podría sentirse ofendido. “Pero obviamente se ve que es México”, remata Carlos Bolado, director de la serie junto con Humberto Hinojosa.

La trama se centra en el psicólogo Julio Kaczinski, que después de la muerte de su mujer y su hija parece acabado, al límite de querer suicidarse tirándose por uno de los puentes de la capital. Pero conoce a Milena en un prostíbulo, y ella se convierte en su única salida. Es la que lo anima a encontrar un trabajo de terapeuta en la Policía, en parte porque necesita urgentemente que Kaczinski la salve de su empleo como striper y de un novio que la maltrata. En el primer capítulo se desvela el hilo conductor de la serie: la sed de venganza de un hombre que no tiene nada más que perder.

Paz Vega es Luisa Salinas, una recta policía española a la que los compañeros mexicanos le reprochan que llegue a su país “a decirles cómo hacer las cosas”. Es la única a la que tratan como extranjera. “No estaba previsto ese personaje para una española. Paz creó su propia historia de cómo Luisa llegó a México para que su presencia en la serie resultara verosímil”, explica Bolado.

Uno de los principales problemas con el que tuvo que lidiar el equipo de rodaje fue con el escaso presupuesto. La serie se filmó específicamente para la difusión en la plataforma Claro Video —un Netflix latinoamericano propiedad del magnate Carlos Slim— y es la primera de acción con la que se atrevía el medio. No querían arriesgar, cuenta Bolado. La falta de dinero agudizó el ingenio del equipo y convirtió el rodaje en un trabajo casi voluntario para algunos. “A los actores tenías que convencerlos para trabajar por muy poco salario. Era un esfuerzo de todos para poder hacer la serie que queríamos, como las que hacen los gringos o los alemanes”, explica Bolado.

“Si un coche explotaba, tenía que ser sólo una vez”, recuerda el director. La falta de dinero llegó a suponer la grabación de una sola toma para algunas escenas. “Cuando rodamos una caída desde un edificio, yo cerré los ojos y pensé: “como sea… sabía que no habría otra”, cuenta entre risas Bolado, director de Bajo California: El límite del tiempo (1998) y Colosio. El asesinato (2012), entre otras películas.

Tanto Bolado como Cardona coinciden en que las plataformas online de series y películas son el futuro. El actor incluso apunta a que suponen mayor libertad de creación y Bolado tiene claro que “eso del espectador pasivo se acabó”. El reto que enfrentan es que la segunda temporada de La Hermandad dependerá del número de suscripciones a la página, que compite con otras similares, como Blim (de Televisa), y especialmente con el gigante Netflix.

Con información de elpais.com