Inician los priistas las mesas de trabajo rumbo a la Asamblea Nacional

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Redacción

Ciudad de México, 9 agosto 2017.-Al iniciar las discusiones de las cinco mesas  temáticas en igual número de estados, el presidente nacional del tricolor, Enrique Ochoa Reza, dijo que en la Asamblea se busca eliminar restricciones para acceder a la candidatura presidencial del 2018, aseguró que “los candados son cosa del pasado”.

Consideró que un partido moderno debe establecer mecanismos abiertos y flexibles para la participación de la ciudadanía, tanto para militantes como simpatizantes que busquen cargos de elección popular.

Ochoa Reza reconoció que se discutirá la posibilidad de eliminar el candado que obliga a una militancia probada de 10 años para todo aquel que busque la candidatura presidencial del PRI e insistió en la importancia de que el tricolor envíe un mensaje de cercanía con la ciudadanía de cara a 2018.

“Somos un partido abierto a la participación de todas y todos”, indicó.

Hasta Campeche, arribaron el presidente nacional del partido, Enrique Ochoa Reza, la ex secretaria general del tricolor, Ivonne Ortega; el ex gobernador de Veracruz, Fidel Herrera; el ex gobernador de Oaxaca, Ulises Ruíz; entre otros.

Con aplausos, fue recibida la propuesta de la también diputada federal con licencia, Ivonne Ortega de hacer una consulta abierta a la militancia para la elección de candidatos a cargo de elección popular para reforzar la unidad.

“No podemos apostar a que unas pocas voluntades sustituyan a todo el priismo nacional y nos lleven a los resultados que hemos vivido los últimos cinco años: la pérdida de la competitividad electoral de nuestro partido”.

Enfatizó que la militancia es lo más importante en el partido y por ello es necesario generar igualdad y piso parejo entre los requisitos que se piden a un aspirante de la base que a un simpatizante.

“No se trata de poner limitaciones, de vetar a alguien o de restar importancia al apoyo de los sectores, por el contrario bienvenidos aquellos que creen en el PRI, que quieren hacer del PRI su espacio de participación, política.

De lo que hablamos es de poner piso parejo, que ningún simpatizante goce de privilegios que le sean negados a nuestros militantes”, señaló entre silbidos de sus correligionarios.

No obstante los gritos de ¡tiempo! ¡tiempo! –que pedían la conclusión de su participación—se dieron, cuando la yucateca pidió dejar atrás las prácticas que lastiman al partido. “Dejar atrás prácticas que nos lastiman, acabar con la simulación y dejar atrás la mal entendida institucionalidad, abandonar esas prácticas de las que nos quejamos, que nos avergonzamos y lamentamos en privado y que nos da miedo expresarlo en público”, demandó.

A la mesa temática Programa de Acción, que se lleva a cabo en Toluca, Estado de México, arribó el gobernador electo de esa entidad, Alfredo del Mazo Maza, quien llevó la constancia de mayoría que le fue entregada ayer por el Instituto Electoral del Estado de México agradeció a los priistas el apoyo que le brindaron para obtener el triunfo electoral el pasado 4 de junio en esa entidad.

Hasta Toluca llegaron también el secretario de Salud, José Narro; el titular de Pemex, José Antonio González y el ex candidato presidencial, Francisco Labastida.

En este contexto, el encargado de la salud del país, José Narro, llamó a sumarse al predictamen propuesta en la mesa de Programa de Acción, toda vez que aseguró recoge los principales elementos que debe tener su partido.

Y compartió cuatro ideas fundamentales: recordar los orígenes del PRI, valorar lo que se ha avanzado en los cinco años de gobierno de Enrique Peña Nieto.

El secretario de Salud, dijo que es tiempo de emprender una profunda reforma social que permita acabar con la pobreza extrema y la desigualdad que lacera al país. Así como dejar atrás la corrupción y la impunidad.

Reconoció que existen fallas en la administración pública, no obstante se dijo orgulloso integrante del equipo del Presidente Peña y que los saldos de su gestión son favorables.

Un PRI debilitado inicia camino hacia 2018

Con la pérdida de 4.7 millones de votos y 11 gubernaturas en los últimos cinco años, así como 68 alcaldías tan sólo en los pasados comicios del 4 de junio, el PRI emprenderá los trabajos de la XXII Asamblea Nacional en la que definirá la ruta a seguir para recuperar la rentabilidad electoral y tratar de conservar la Presidencia en 2018.

Hoy y mañana, los priistas inician los trabajos de las cinco mesas temáticas, en las que pretenden hacer algunos ajustes para hacer frente al escenario electoral del año próximo, en el que además de la contienda federal, se disputarán ocho gubernaturas y la jefatura de gobierno de la Ciudad de México.

Desde 2012 a la fecha, el tricolor ha perdido 11 gubernaturas, por lo que el otrora partido hegemónico ahora sólo gobierna en 15 entidades y es oposición en otras 16, mientras que considera como propia la de Chiapas, cuya administración está en manos de un aliado como el Partido Verde.

Aunque el tricolor recuperó la silla presidencial, en el ámbito local registra un fuerte déficit, que se ha visto reflejado en los comicios realizados en lo que va del sexenio.

El mismo año que ganó la Presidencia, el PRI sólo ganó dos gubernaturas –Jalisco y Yucatán– de las siete que estuvieron en juego, entre las que perdió un estado en el que había mantenido su hegemonía: Tabasco. Para 2013, los priistas ni siquiera figuraron en la contienda por el único gobierno que se disputó, el de Baja California, que retuvo Acción Nacional.

Dos años después, se renovaron nueve gubernaturas, de las cuales el PRI perdió Nuevo León, Querétaro y Michoacán, aunque recuperó Sonora, San Luis Potosí y Guerrero, además de que retuvo Campeche y Colima.

De los comicios estatales de los últimos cinco años, los de 2016 fueron los que registraron los peores resultados para el PRI, pues en la disputa por nueve gubernaturas, perdió Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Tamaulipas, Quintana Roo, Veracruz; los cuatro últimos no habían tenido alternancia.

El año pasado, el tricolor retuvo Hidalgo, Tlaxcala y Zacatecas, y recuperó Oaxaca y Sinaloa, estados que en 2010 –junto con Puebla– ganó la alianza PAN-PRD. Para concretar las pérdidas de los priistas en 2016, en Veracruz apenas ganó 36 de las 212 alcaldías que estuvieron en juego, perdiendo terreno ante PAN-PRD y Morena.

En la jornada del pasado 4 de junio, el PRI sumó otra derrota, la gubernatura de Nayarit y todavía está pendiente que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) confirme su triunfo en Coahuila.

En la elección de este año, en tres entidades estuvieron en disputa 270 alcaldías, de las cuales el PRI perdió 68; actualmente sólo gobierna 11 capitales –Campeche, Guanajuato, Chilpancingo, Toluca, Monterrey, Oaxaca, Culiacán, Hermosillo, Ciudad Victoria y Tlaxcala– a las que sumará Saltillo.

Así, para las elecciones de 2018, en la disputa por las ocho gubernaturas y la jefatura de Gobierno capitalino, el PRI sólo es gobierno en los dos estados que ganó en 2012 –Jalisco y Yucatán– y es oposición en seis: Ciudad de México, Guanajuato, Morelos, Puebla, Tabasco y Veracruz; Chiapas es del PVEM.

Además, de los otros 30 estados en los que habrá comicios locales para renovar congresos y ayuntamientos, el tricolor también es opositor en otras 9 entidades: Aguascalientes, Baja California Sur, Chihuahua, Durango, Michoacán, Nuevo León, Querétaro, Quintana Roo y Tamaulipas.