Gana Barcelona a Sporting de rebote en Champions 0-1

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Texto Periódico Marca/Lisboa.- En época de sequía lo mejor es salvar cada día como buenamente se pueda. El Barça es intachable en el arranque de temporada, porque en resultados, que es lo que cuenta, no ha cedido ni un mísero empate. En un equipo tan académico, con Valverde no se descuida ni un detalle, ni siquiera los rebotes. En otra acción afortunada, un rebote que desembocó en un autogol de Coates, sumó un triunfo esencial para encarar con absoluta tranquilidad, y con red de seguridad, lo que resta de fase de grupos.

Si alguien pensó que sería sencillo ganar en Lisboa estaba muy equivocado. El Sporting responde a los parámetros que diseña Jorge Jesus, y sus equipos son ordenados y verticales. El Madrid las pasó canutas para doblegar a los leones en los dos partidos, y no fue diferente en el caso azulgrana. Además, contó enfrente con un supermotivado Mathieu.

Nada tuvo que ver con el desastre de Turín, donde apareció señalado como gran culpable. El francés se encargó de corregir cualquier desajuste en la cobertura, incluso encargándose del marcaje mixto a Messi junto a Bataglia. En su haber va gran parte del buen primer acto lisboeta.

No estuvo cómodo el Barça pese a la nueva vuelta de tuerca de Valverde. Prescindió de extremos y dio vuelo a los interiores, Sergi Roberto por derecha e Iniesta por izquierda. Fueron de lo mejorcito del primer tiempo, con la calidad del manchego y la movilidad del catalán._Pero el asunto flaqueó donde no se esperaba: en el medio centro, donde Rakitic se anuló junto a Busquets, y con el gatillo. En la mejor opción, Suárez se encontró cara a cara con Rui Patricio, tras gran servicio de Sergi Roberto, y el meta tapó bien.

Al Sporting le costó lo suyo mantener la tensión. Concedió tarjetas y sintió la lesión de Doumbia, que se lastimó al tratar de forzar una falta en la frontal. El marfileño es esencial en un ataque donde Bruno Fernandes acapara el peso que el pasado año recaía en Gelson Martins. El extremo es casi intrascendente y el joven mediapunta destila clase en cada acción.

No hace falta mucho fútbol para que el Barça se ponga en ventaja. Aunque dominaba la posesión no llegaba con claridad. Ni falta que le hizo. Una falta lateral desde la derecha botada por Messi, cerrada, encontró a Luis Suárez que trató de retrasar para un amigo. Apareció Coates y empujó mansa la bola a su portería.

El 0-1 descontroló al Sporting, que se empleó a fondo en balones divididos. El árbitro castigó los excesos con amarillas, pero el Barça aprovechó poco la coyuntura. Apenas buscaron Suárez, Messi o Iniesta el desborde individual, no aprovechó la coyuntura. Apenas una falta lejana de Messi y un remate forzado de Suárez para sentenciar el duelo.

Los cambios de Jorge Jesus contuvieron la sangría por la derecha, donde Semedo había encontrado un chollo con Coentrao. Sin embargo, echó de menos la verticalidad de Doumbia porque Dost es rematador de área, y no encontró casi ningún balón para sus características.

Eso sí, la que tuvo la jugó de cine. Recibió en el área, amagó el remate el holandés y sorprendió retrasando para la entrada de Bruno Fernandes. La rompió, centrada, y Ter Stegen respondió con firmeza, salvando el triunfo con otra mano salvadora. Si los rebotes juegan a favor del Barça, el portero se encarga de asegurar las rentas.