En las instalaciones de la empresa italiana ASG, su personal especializado junto con técnicos de la organización Fusion for Energy (F4E), la encargada del desarrollo del reactor de fusión nuclear ITER en la Unión Europea, trabajan en una máquina espectacular, con la colaboración de las empresas españolas Iberdrola y Elytt Energy.

Fabrican electroimanes más grande de la historia

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Agencias / InsurgentePress, Ciudad de México.- En las instalaciones de la empresa italiana ASG, su personal especializado junto con técnicos de la organización Fusion for Energy (F4E), la encargada del desarrollo del reactor de fusión nuclear ITER en la Unión Europea, trabajan en una máquina espectacular, con la colaboración de las empresas españolas Iberdrola y Elytt Energy.

En dichas instalaciones, está tomando forma poco a poco el primer imán del ITER, uno de los mayores y más sofisticados técnicamente. Esta bobina gigantesca en forma de “D”, formará parte del sistema que confinará el plasma supercaliente del ITER, que se espera alcance 150 millones de grados centígrados.

Básicamente, un campo magnético impresionante atrapará el gas caliente y lo mantendrá alejado de las paredes del recipiente del reactor de fusión más grande del mundo.

Para crear el núcleo interior de la bobina, fue necesario apilar una serie de siete estructuras, que además fueron eléctricamente conectadas, envueltas, aisladas e impregnadas.

También se han añadido una serie de tuberías a través de las cuales circulará helio líquido (a una temperatura bajísima) dentro del electroimán, para ayudarle a alcanzar un estado superconductor, así como instrumentos para medir su rendimiento. Cada uno de estos paquetes completos tiene 14 metros de alto, 9 metros de diámetro y 1 metro de grosor. Su peso alcanza aproximadamente 110 toneladas.

En cuanto a cuáles son las próximas fases de fabricación y ensamblaje, hay que decir que se ha completado ya el ensamblaje del primer paquete y se le está aplicando el aislante eléctrico. Cuando se haya concluido su aislamiento a presión de vacío, se le someterá a una serie de pruebas. Después, será insertado en la masiva carcasa de la bobina.

El ITER, y la mayoría de los reactores experimentales de fusión nuclear en los que se trabaja actualmente, son de la clase tokamak, llamada así por el nombre ruso del primer reactor de este tipo, desarrollado en Rusia en la década de 1960.

Fuente: Fusion Energy