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‘El nuevo PRI’ – Manuel J. Jáuregui

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InsurgentePress, Ciudad de México.-

Por: Manuel J. Jáuregui.

Qué pronto se les olvidan a nuestros políticos las mentirotas que echan.

Por ejemplo, al Presidente Peña Nieto ya se le olvidó que en el 2012, en plena efervescencia electoral, nombró específica y enfáticamente como ejemplos del “nuevo PRI” a Javier Duarte, a César Duarte y a Roberto Borge.

Quizás sea por ello, por ese vínculo de neopriistas que los une, que la PGR haya exonerado a priori, sin correr ninguna investigación, ni realizar audiencia alguna, a la esposa de Javier Duarte, Karime Macías, así como a sus familiares, ello cuando existe evidencia de que participaron y se beneficiaron de varias operaciones de lavado de dinero efectuadas en forma conjunta y en perjuicio de la hacienda pública de Veracruz.

Este solo acto de exoneración a priori a cargo del Subprocurador Jurídico y de Asuntos Internacionales de la PGR, Alberto Elías Beltrán, nos hace sospechar que la detención de Duarte es una simple maniobra electorera, y que, una vez pasadas las elecciones (y que el PRI con todos los recursos del Gobierno federal gane -más bien compre- el Estado de México, conservando con ello la “joya de la corona”), nos saldrán con que “no hay pruebas” contra Duarte y lo van a soltar.

Son demasiado extensas y fuertes las redes de complicidad en este País en general, y en el “nuevo PRI” en especial, como para esperar que realmente se haga justicia.

O que la “lucha contra la corrupción” vaya en serio, pues si así fuese, si tuviese una pizca de seriedad, ya estaría pisando la cárcel el ex director de Pemex, Emilio Lozoya Austin.

Después de todo, tenemos amplios antecedentes de impunidad: ¿qué pasó con lo de HIGA, la Casa Blanca, Malinalco, y más recientemente con lo de Odebrecht (confesa y sentenciada por corrupción en Estados Unidos) y varios funcionarios mexicanos desde el 2012?

¡Nada!

Mucho tememos que en eso acabe lo de Javier Duarte, por lo menos a nivel federal.

Duarte está hoy detenido, no por lo que hizo, sino por las ENCUESTAS.

Sí, leyeron bien, encuestas recientes -incluso una encargada por la propia Presidencia de la República- indican que pudiera suceder lo impensable: que el PRI pierda no sólo el Estado de México en el 2017, sino la Presidencia en el 2018.

Hay sondeos que colocan a MORENA adelante del PAN por un punto y del PRI por casi 10, y AMLO encabeza holgadamente las encuestas presidenciales, seguido por Margarita Z. de Calderón y Ricardo Anaya.

Y en el Estado de México, tanto Fina Vázquez Mota como la profesora Delfina están al tú por tú con el primo consentido, Alfredito del Mazo.

Para ganar el EDOMEX, el PRI tiene no sólo que meterle cientos de millones de dólares del erario federal a la elección, con dádivas y compra de votos, y de voluntades, sino además tiene que hacer una finta que aparente redituarle gane de imagen.

Éste es el papel que juega la detención de Duarte, que bien puede ser una entrega negociada, y esta teoría se refuerza con esa exageradamente pronta exoneración de la esposa en boca de la PGR que, según documentos en poder del nuevo Gobierno de Veracruz, está hasta las orejas en cocodrilos con los enjuagues monetarios de su marido.

Suena como a que existe un pacto: “mira, Javito, tú entrégate, sacrifícate, para bajarle a la indignación popular, hacemos un show de que te juzgamos, dejamos impunes a tu esposa y familiares junto con los bienes que tienen a su nombre, incluyendo propiedades en el extranjero, te ponemos en una celda de lujo, con todo, y pasando las elecciones sales bajo fianza y pasado un rato te dejamos exonerado”.

Dirán que pecamos de suspicaces, y puede ser, pero les contestaríamos así: si el combate a la corrupción fuese totalmente en serio, el Gobierno federal no le estaría ayudando al ex Gobernador de Nuevo León, Rodrigo Medina (otro Duartito) y a su familia a evadir a la justicia de Nuevo León, por una cantidad de delitos graves que se le imputan, y que hasta el momento ha librado porque juega golf con el Presidente y come con él en el “Churchill” de la CDMX, gozando de una protección federal que le concede cuanto amparo solicitan él, su padre y sus hermanos.

Si fuese en serio el golpe a la corrupción, ni Lozoya ni Medina andarían libres.

Con información de Reforma