Mexico City
22°
algo de nubes
humidity: 29%
wind: 6m/s ESE
H 22 • L 4
Weather from OpenWeatherMap

Aterriza nave no tripulada ExoMars en superficie de Marte

exomars

Agencias/Madrid.- El módulo Schiaparelli —uno de los dos componentes de la nave no tripulada ExoMars2016— que despegó el pasado mes de marzo del cosmódromo de Baikonur, entró este miércoles a la atmósfera de Marte para aterrizar en la superficie y ensayar así la tecnología necesaria que adaptará la Agencia Espacial Europea (ESA) a un vehículo robótico (rover) que prevé enviar dentro de cuatro años-

Tras un viaje de siete meses, el módulo “Schiaparelli” ingresó a Marte para aterrizar— este miércoles, 19 de Octubre— a partir de las 16:42 hora de España (09:42 hora del centro de México).

La última fase de descenso sobre la superficie del planeta rojo durará sólo 6 minutos, pero supone la parte clave de la misión “ExoMars 2016”, que ha sido realizada de forma conjunta entre la ESA Ela Agencia Espacial EuropeaG y Roscosmos, la histórica agencia espacial de Rusia.

Los técnicos espaciales llaman a esta fase los “6 minutos de terror”, porque la velocidad de este módulo bajará desde los “estratosféricos” 21.000 km/h hasta apenas 3 metros por segundo, en un corto periodo de tiempo, para evitar un impacto fatal contra el suelo marciano.

El lanzamiento de la segunda parte de la misión, previsto inicialmente para 2018, ha tenido que ser pospuesto dos años (ahora se llama ExoMars2020).

La señal de que el aterrizaje ha ido bien se recibirá a lo largo de la tarde. Serán seis minutos de tensión los que se vivirán en el Centro de Operaciones de la ESA (ESOC) en Darmstadt, Alemania, desde donde se controlarán todas las maniobras y se retransmitirá la llegada de la señal que indique que el amartizaje se ha completado con éxito.

“En estos momentos la distancia entre la Tierra y Marte es de unos 170 millones de kilómetros y la señal tarda unos 10 minutos en llegar”, explica en conversación telefónica Vincenzo Giorgio, uno de los responsables de ExoMars de la empresa Thales Alenia Italia, contratista principal de esta misión conjunta de la ESA y Roscosmos, la agencia espacial rusa. La señal que recibirán el miércoles, “será muy débil porque no está preparada para llegar a la Tierra sino al orbitador, que está mucho más cerca”. Según estima el ingeniero italiano, la confirmación de que el aterrizaje ha ido bien podría llegar en torno a las 17.30.

Tras siete meses de viaje y cuando la nave estaba ya cerca de Marte, el pasado domingo se produjo una maniobra crítica: la separación de los dos módulos que viajaban integrados. “Se produjo como esperábamos y en el tiempo previsto”. señala Vincenzo Giorgio.

Por un lado, está el módulo demostrador de entrada, descenso y aterrizaje Schiaparelli Schiaparelli, que es el que va a aterrizar en Marte y, por otro lado, una sonda orbitadora que estudiará los gases traza (en inglés, Trace Gas Orbiter, TGO), que se va a quedar estudiando el planeta a 400 kilómetros de la superficie del planeta. Hasta el año que viene, sin embargo, no comenzará a hacer mediciones del metano y otros gases presentes en la atmósfera marciana.

De 21.000 km/hora a 3 m/segundo

Durante el descenso de Schiaparelli, que comenzará a las 16.42 horas, la velocidad del módulo, de 600 kilogramos de peso, se reducirá desde los 21.000 kilómetros por hora hasta los 3 metros por segundo que tendrá cuando se pose sobre la superficie.

Para lograr esa dramática reducción de la velocidad en tan poco tiempo, el módulo combinará un paracaídas, un sistema de propulsión de retrocohetes y una estructura deformable que amortiguará el impacto final.

Schiaparelli, denominada así en honor al astrónomo italiano, aterrizará en una región llamada Meridiani Planum, cerca del lugar donde trabaja el vehículo de la NASA Opportunity, lanzado en 2004: “En el caso de ExoMars2016, el sitio del aterrizaje no es tan importante como en ExoMars2020 y la elección se ha hecho sobre todo desde el punto de vista tecnológico porque estamos experimentando. Para seleccionar el lugar de aterrizaje del rover de ExoMars2020, sin embargo, sí se han tenido en cuenta las razones científicas y se ha elegido el lugar más adecuado para la investigación”, explica Giorgio.

Durante el descenso a Marte de este miércoles, el módulo tomará fotos con la cámara que lleva y realizará mediciones con sus instrumentos: “Los sensores que lleva recogerán información sobre la presión, la temperatura, el viento y la velocidad que nos permitirá reconstruir todas las fases del descenso y averiguar si ha ocurrido todo como lo habíamos previsto. Esperamos recibir toda la información relativa al descenso al día siguiente”, señala.

Una estación meteorológica

Además de ensayar el aterrizaje, el módulo Schiaparelli realizará algunos experimentos y tomará mediciones de Marte durante los días siguientes al aterrizaje: “Pensamos que al menos podrá trabajar durante cuatro días, hasta que se le agote la batería”.

El Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) de España forma parte del consorcio de centros de investigación europeos que han desarrollado la estación meteorológica que lleva Schiaparelli y que se encargará de recoger esos datos. La información recopilada por DREAMS (siglas de Dust characterization, Risk assesment and Environment Analyser on the Martian Surface) ayudará comprender mejor la atmósfera y la meteorología marciana en esta época del año marciano, en el que las tormentas de polvo son frecuentes.

“La demostración de la tecnología de ExoMars ofrecerá valiosos datos de la atmósfera marciana y de su interacción con los sistemas de protección termal, la aerodinámica y la desaceleración. Así que ExoMars es una misión importante sin duda para la ciencia, pero también para el avance de la tecnología espacial que pondrá a humanos en Marte en las próximas dos décadas”, ha declarado Mason Peck, profesor de Ingeniería aeroespacial y mecánica en la Universidad de Cornell (EUA) y ex responsable de Tecnología de la NASA, en un comunicado de su centro.

Si sale según lo previsto, será la primera vez que Europa logre aterrizar en Marte. En 2003, la ESA lo intentó, sin éxito, con un pequeño módulo llamado Beagle, que viajaba a bordo de la nave Mars Express. Aunque el aterrizaje no salió bien, el resto de la misión está yendo según lo previsto.